viernes, 5 de mayo de 2017

Despacho de un náufrago #10

Los espectros hambrientos, procedente de los rollos Gaki Zoshi (Versión de Kawamoto, finales del siglo XII. Museo Nacional de Tokio)

Cada día lanzo un mensaje al mar; muchos he arrojado, quizá sea verano ya. Ni llevo la cuenta de los días ni falta que hace, el tiempo no es más que un accidente astronómico: sólo importa la vida transcurrida. Aquí ha transcurrido mucha vida, más de la que corresponde a los meses que se hayan desgranado desde el naufragio.

Mi mensaje:

Is There Anybody Out There?

¿Hay alguien fuera de aquí?

Sin respuesta.

Vuestro silencio me ha librado de la humanidad, mi decisión de cercenar a Jaime me liberó del sexo, ahora mi convicción me ha librado del tiempo.

Cuando llegué a esta isla, ( ), sufrí miedo. Sufría por aferrarme a vosotros, la humanidad; sufría aferrado al tiempo que sentía transcurrir en soledad, sufría aferrado a mis necesidades básicas. Las hormigas no pueden besar, no tienen labios. A su insectividad no le atañe ese problema; no entienden de besos. Ellas son autómatas y se afanan en cumplir tareas como su condición ordena, de forma impensada, bajo el dictado mudo de unas instrucciones tatuadas en su código genético, no tienen que cavilar, no tienen que saber, hacen sin hacer nada. Quizá si una se percatara de su incapacidad para besar, entonces sería posible que le abrazara el desasosiego por aferrarse a lo doloroso de ese saber. He desaprendido todo hasta ser una hormiga: todo, menos escribir con astillas carbonizadas sobre corteza de árbol.

Soy un salvaje a jornada casi completa. Cuando no escribo, me trae sin cuidado la vida porque no sé qué es la muerte, ninguneo pasado y futuro porque sólo conozco lo que se ve, se oye, se huele, se saborea o se toca; soy incapaz de otear más allá de ese horizonte estéril de mar y cielo, así que ni os conozco ni me importáis; no soy feliz porque ignoro qué es la infelicidad, y no tengo miedo a perder la felicidad porque no sé qué es poseerla. Sin saberlo, soy feliz casi a jornada completa, y sólo lo sé cuando escribo.

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