lunes, 17 de abril de 2017

Despacho de un náufrago #4

El mar riéndose de mi. (David Blasco 2017)
Escribir tiznando la corteza de los álamos con astillas de carbón da problemas: al lanzarlas al agua se emborronan las letras y mi sustituto de papel parece la cara de un boxeador, no una fe de vida. Cada vez que eso sucede, la mar se ríe de mí, literalmente. Ayer, después del tiempo que dura un ciclo menstrual, debió decidir que la broma ya no le hacía gracia. Cuando, lámpara de sal en mano, iba a cazar las diez luciérnagas de cada día, en una cala aparecieron decenas de latas de pintura, herrumbrosas pero funcionales. El contenido alifático de estos recipientes parece aguantar bien la humedad cuando se seca sobre la madera y, lo que es más importante, el disolvente parece muy eficaz alterando mi cognición.


Anoche me sentí emocionado con la liturgia previa a escribir. No era poca cosa ir a redactar el primer mensaje que quizá pudiera llegar a algún destino. 

Liturgia:

  • Tai chi bajo la luna (24 movimientos). 
  • Recuerdo una y otra vez tu nombre porque eres la mujer de mi vida: Violeta, Susana, Clara, Yolanda, Patricia, Mónica, Celia, Almudena, Rosa, Isabel, Ana, María, Noelia, Silvia, gato, Lidia, Belén, Alicia, Cristina, Eva, Irene, Lorena, Sara...
  • Lloro a los animales que he matado durante el día.
  • Nado desnudo unos segundos en el mar helado para expiar pecados.
  • Me seco bailando en círculos alrededor de una hoguera –ya soy capaz de hacer fuego, lo de las luciérnagas es por no romper una vieja tradición de semanas y por no perder de vista mis orígenes.
  • Preparo una infusión con hojas de matorrales que no exhiban un aspecto demasiado amenazante –al azar.
  • Me enfrento al vértigo de la corteza en blanco desde mi mente en blanco.
Ahora, medio reparado con un duermevela, repaso lo que escribí anoche:

Iria cuenta estrellas, Iria cuenta estrellas, Iria cuenta estrellas, Iria cuenta estrellas, Iria cuenta estrellas, Iria cuenta estrellas, Iria cuenta estrellas, Iria cuenta estrellas, Iria cuenta estrellas, Iria cuenta estrellas, Iria cuenta estrellas, Iria cuenta estrellas, Iria cuenta estrellas, Iria cuenta estrellas, Iria cuenta estrellas, Iria cuenta estrellas, Iria cuenta estrellas, Iria cuenta estrellas, Iria cuenta estrellas, Iria cuenta estrellas, Iria cuenta estrellas, Iria cuenta estrellas, Iria cuenta estrellas, Iria cuenta estrellas, Iria cuenta estrellas, Iria cuenta estrellas, Iria cuenta estrellas, Iria cuenta estrellas, Iria cuenta estrellas, Iria cuenta estrellas, Iria cuenta estrellas, Iria cuenta estrellas, Iria cuenta estrellas, Iria cuenta estrellas, Iria cuenta estrellas, Iria cuenta estrellas, Iria cuenta estrellas, Iria cuenta estrellas, Iria cuenta estrellas, Iria cuenta estrellas, Iria cuenta estrellas, Iria cuenta estrellas, Iria cuenta estrellas, Iria cuenta estrellas, Iria cuenta estrellas, Iria cuenta estrellas, Iria cuenta estrellas, Iria cuenta estrellas, Iria cuenta estrellas, Iria cuenta estrellas, Iria cuenta estrellas, Iria cuenta estrellas, Iria cuenta estrellas, Iria cuenta estrellas, Iria cuenta estrellas, Iria cuenta estrellas, Iria cuenta estrellas, Iria cuenta estrellas, Iria cuenta estrellas, Iria cuenta estrellas, Iria cuenta estrellas, Iria cuenta estrellas, Iria cuenta estrellas, Iria cuenta estrellas, Iria cuenta estrellas, Iria cuenta estrellas, Iria cuenta estrellas, Iria cuenta estrellas, Iria cuenta estrellas.


Es lo que hay, a la mar.

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